El Conde de Torrefiel llega con «LEXIKON» al Centro Dramático Nacional para provocar una experiencia sensorial en torno a la palabra - Centro Dramático Nacional

El Conde de Torrefiel llega con «LEXIKON» al Centro Dramático Nacional para provocar una experiencia sensorial en torno a la palabra

 

LEXIKON es un desfile de siete escenas o pinturas vivas unidas por un hilo temático conceptual: la palabra como elemento idiosincrásico del ser humano, con sus posibilidades y limitaciones

Tanya Beyeler y Pablo Gisbert, fundadores de El Conde de Torrefiel, tratan de ampliar, en su nueva propuesta escenográfica, la percepción del espectador a través de la luz, el sonido, los elementos escenográficos y distintas técnicas teatrales de artes vivas

El trabajo interpretativo y físico de los actores y performers Tanya Beyeler, Carmen Collado, Amalia Fernández, Ion Iraizoz y Mauro Molina se funde con las capas más sonoras, escenográficas y tecnológicas que conforman el montaje

 

Madrid, 22 de abril de 2026. Cuatro personas pintando un cuadro de Basquiat; la toma de posesión de un miembro de la RAE; el viaje de dos turistas españolas a la Documenta de Kassel, una de las exposiciones de arte contemporáneo más influyentes del mundo; una película de cine experimental que se mete en la cabeza del espectador… Son algunas de las siete escenas o pinturas vivas que conforman LEXIKON, la nueva creación de El Conde de Torrefiel, que se estrena en el Centro Dramático Nacional, entre el 24 de abril y el 24 de mayo, con el objetivo de mostrar la fuerza creadora y, a su vez, finita de la palabra.

Tanya Beyeler y Pablo Gisbert, fundadores e integrantes de la compañía El Conde de Torrefiel, llenan con sus palabras o léxico el Teatro María Guerrero, tras 13 años en los que los intérpretes de sus creaciones no han hablado sobre el escenario. «Estrenar este espectáculo aquí, en un espacio con las circunstancias y características de este teatro, era una buena oportunidad para retomar la palabra dicha en directo», explica Pablo Gisbert.

LEXIKON se presenta como una colección de cuentos al estilo del Decamerón de Boccaccio o de Las mil y una noches. «El espectador se va a encontrar una obra de teatro que es un desfile, una secuencia de escenas independientes, pero que de alguna manera están ligadas. No por un hilo narrativo, pero sí por un hilo temático conceptual, que es el uso de la palabra para construir mundos», cuenta Tanya Beyeler.

LEXIKON significa colección de palabras, pero, según El Conde de Torrefiel, la pieza «no va de lenguaje, sino que intenta plasmar la dualidad de la palabra, que es al mismo tiempo aire y veneno, que te permite expresarte al mismo tiempo que nunca alcanzas a comunicarte de verdad».

Tanya Beyeler, Carmen Collado, Amalia Fernández, Ion Iraizoz y Mauro Molina son los intérpretes y performers que dan vida sobre las tablas a las historias de LEXIKON.  En el montaje, las coreografías del reparto son claves y se funden con el resto de los elementos del montaje. «Para mí, el Conde de Torrefiel siempre se acerca más a la danza que al teatro de texto clásico. Aunque haya texto y juegue de muchas maneras», opina Carmen Collado.

Sobre el papel de los performers, Amalia Fernández destaca que «el cuerpo y la acción son una capa más, que se difumina en otras que son más sonoras, escenográficas y tecnológicas».

Los lenguajes artísticos de LEXIKON

El Conde de Torrefiel convoca en escena múltiples lenguajes artísticos que se igualan en importancia a la palabra hablada. «Hay pintura, con toda la materialidad que eso implica. Hay momentos coreográficos y escenográficos plásticos muy potentes, y otros en los que el sonido también crea escenografía y dramaturgia», revela Tanya Beyeler.

En cada escena encontramos un elemento protagonista, que se alterna entre la luz, el sonido, un componente escenográfico o una técnica. Todo ello proporciona al espectador una experiencia sensorial que trata de ampliar su percepción. «Es otro tipo de comunicación. Nosotros cancelamos el logos (la razón). Intentamos no hablar el mismo idioma que el público para expandir la idea de comunicación. Por eso utilizamos la música, sobre todo el espacio sonoro y la creación de campos de sonido, para intentar traspasar la cuarta, la quinta y la sexta pared. La cuarta pared es la que separa al espectador de la pieza. La quinta es la cabeza del espectador. La sexta es cuando la pieza reverbera fuera del teatro», explica Pablo Gisbert.

La escenografía de Isaac Torres, la iluminación de Andrea Forlenza, el vestuario de Javier Muñoz, las máscaras y el atrezo de Mireia Donat Melús y el espacio sonoro de Rebecca Praga contribuyen a la creación de estos tableaux vivants entendidos como cuadros en movimiento que tienen como objetivo ampliar la experiencia sensorial de los espectadores. «Nos gusta mucho jugar a pintar en escena a través de todos los elementos posibles: sonido, luz, cuerpos en escena, elementos escenográficos y texto», explican Tanya Beyeler y Pablo Gisbert.

La videoescena, de María Antón Cabot, Teo Guillem y Carlos Pardo, conduce al público a una particular sala de cine, mientras que la robótica de José Brotons Pla da el protagonismo a unos robots parlantes que plantean al espectador una pregunta clave en el montaje: ¿qué nos define como humanos?

LEXIKON puede verse del 24 de abril al 24 de mayo en el Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional.