Sobre el espectáculo
Luna es una niña de 10 años que vive con su padre, madre y su perro Teckel, y últimamente no le apetece demasiado dormir. No sabe qué le pasa, pero está empezando a descubrir nuevas sensaciones que le alejan de su niñez y le acercan a su madurez; inseguridades y nuevas inquietudes aparecen en la vigilia y eso le inquieta. Gracias a los consejos que le facilitarán los personajes con los que se encuentre en sus sueños, podrá reconocer y aceptar esos nuevos miedos, y así, comprender que forman parte de ella.
Nota de la autora y directora
Cada noche nuestra mente nos representa historias en forma de sueños, donde nuestras emociones son protagonistas y son parte de nuestras vivencias. A pesar de no conocer exactamente la razón por la cual soñamos, sí que la ciencia afirma que hay una relación entre nuestras emociones y el mundo onírico. Los sueños ayudan a que nuestra mente pueda procesar emociones y nos prepara para situaciones futuras aportando nuevas habilidades para superarlas. Es más, los sueños lúcidos pueden ser un medio para comunicarse con el inconsciente y enfrentarse a nuevos escenarios.
Si pensamos en el desarrollo del crecimiento de las criaturas entre los 9-12 años, los miedos se transforman y comienzan a ser más realistas. A su vez se combinan nuevas emociones y cambios en esta etapa, y los sueños pueden ayudar a comprender estas transiciones internas.
Con Oniro a través de esta temática queremos dar valor al concepto del teatro familiar y cambiar algunos mitos preexistentes. Esta pieza basada principalmente en teatro visual ayuda a comprendernos a nosotros mismos como seres humanos, tanto pequeños como a adultos.
Estitxu Zaldua