Sobre el espectáculo
A partir de la figura de Magda Goebbels, la mujer que mató a sus seis hijos en el búnker nazi en 1945, presentamos un personaje que habita simultáneamente el pasado y el presente. Magda siente que el mundo que daba sentido a su vida, sus códigos culturales, su idea de familia, de belleza y de orden, está colapsando.
Sus hijos, representados por títeres de inquietante realismo, son manipulados por actores inmigrantes. Aunque invisibles a los ojos de Magda, son precisamente esos cuerpos migrantes, provenientes de un mundo diverso que ella percibe como una amenaza, quienes dan vida a sus hijos.
Magda necesita el teatro; exponer sus razones, su lógica y los “irreprochables” fundamentos del pensamiento que la mueve al brutal desenlace… Pero ella no es solo un eco del pasado: «Soy la mujer que mató a sus hijos el 1.º de mayo del 45 y la que volverá a hacerlo dentro de 55 minutos».
La interrumpen su esposo, Joseph Goebbels; el doctor Kuntz; una joven criada; un repartidor de Glovo y sus hijos, quienes, inocentes frente a la decisión de su madre, se acercan a ella con sus necesidades cotidianas. Solo Helga, la hija mayor, trae sus dudas, temores y las manchas de sangre de su primera menstruación.
Nota de la autora y directora
Me interesa acercarme a Magda no como a un monstruo lejano o incomprensible, sino como alguien atrapada dentro de una visión única y absoluta del mundo. Una persona movida por el miedo.
Supe por primera vez sobre Magda Goebbels cuando acababa de tener a mi tercer hijo. Quería entender… pero la imagen de esos seis niños muertos era un muro difícil de atravesar. Esos niños eran también los míos.
Magda vuelve a mí cada tanto como una pregunta que no encuentra descanso. No solo porque asesinó a sus hijos, sino porque lo hizo convencida de que estaba protegiéndolos. En la carta que escribe antes de morir dice que el mundo que vendrá después de la caída del nazismo no merecerá ser vivido. La pregunta que atraviesa Magda nace de ahí: ¿qué tipo de miedo o fanatismo puede llevarnos a destruir aquello que amamos?
Vivimos un momento histórico en el que el miedo es instrumentalizado por políticos y movimientos, en particular de extrema derecha, para imponer proyectos autoritarios en el corazón de las democracias que surgieron de las cenizas de la guerra causada por la ideología fascista que defiende Magda. Si ella tiene voz hoy, es justamente gracias al proyecto democrático surgido a partir de 1945. Y aquello que Magda ve hoy como una amenaza —el extranjero, el otro— es el resultado de una decisión democrática de ampliar nuestro sentido de comunidad, tan desafiada por los discursos de esta época.
Trazamos un paralelo entre la Europa de 1945, desmoronándose tras la caída del nazismo, y la Europa actual, atravesada por profundas crisis económicas, políticas, sociales y culturales. En eco con aquella Magda, la de hoy encarna el temor al cambio y la desesperación provocada por la pérdida de un mundo que busca preservar a toda costa.
Magda intenta mirar ese abismo. No para justificar a su protagonista, sino para preguntarse cómo una sociedad puede comenzar a deslizarse, lentamente, hacia formas de pensamiento donde el miedo termina justificándolo todo: la guerra, el exterminio, la venganza política, la mentira sistemática, el fanatismo religioso, la persecución del extranjero, la matanza de niños en Irán, en Gaza, en Ucrania, en Yemen o en Sudán… tan brutales como la muerte de Helga, Hilde, Helmut, Holde, Hedda y Heide.
Chela De Ferrari