Sobre el espectáculo
Un parto salvaje. Una mujer abierta en vivo para sacarle a un bebé.
Un encuentro con Cristo y una petición: “Sálvalo”.
Un bebé salvado y una madre recién nacida. Una escritora que, tras la llegada de su hijo, siente que va a poder con todo.
Música tecno.
Un grupo de amigos celebrando la nueva vida. Padres huyendo de niños, hablando de sexo, alcohol y depresión. El bienestar.
Un viaje por una Europa que se desmorona. El que emprenden esta mujer, llamada Europa, su hijo y el abuelo.
Una intención, escribir sobre la crisis de Europa. Volver a publicar, no quedarse atrás.
Un coro de ángeles acompañando a estos tres humanos.
Un niño que los ve. Un abuelo que, poco a poco, también los ve.
Una familia que se rompe. Un viejo que ya no es escuchado mientras ve derrumbarse todo en lo que creía.
Una madre que sacrifica a su hijo por su anhelo de expansión.
Un hijo que abandona su don más preciado: La inocencia.
Un pasado olvidado, un presente neurotizado y un futuro perdido.
Una realidad en colapso.
Una crisis. Un catacrack. Una grieta y también una puerta a una nueva realidad poblada de seres del más allá.
Y de pronto una danza. La facilidad.
Un soltar, un fracasar, un contraer, un morir. Un reaprender a vivir.
Nota de la autora
Soy hija de padres hippies. Crecí escuchando que iba a llegar la era de acuario. El autor de referencia de mi padre es Ken Wilber. Pensador que divide la evolución de la humanidad en diferentes niveles de conciencia: De lo mágico a lo mítico, de lo mítico a lo racional y de lo racional hacia la trascendencia. Mis padres no me criaron en religión y, sin embargo, a mí siempre me interesó la figura de Jesús. Seguramente si hubiese crecido en la India me habría interesado la de Buda. Porque más allá del símbolo, estaba resonando con el anhelo espiritual. El anhelo de trascendencia del que habla Wilber.
Ahora que estamos en plena era de acuario, momento líquido en el que las fronteras de lo conocido se diluyen, y en el que hay tanto miedo que se quiere retroceder, siento este anhelo a nivel colectivo. Al escribir esta obra, en el fondo quería escribir sobre esto, sobre Dios. No el de la religión antigua, mítica, sino Dios en un sentido más amplio: La Vida, lo Intangible, el Misterio, ese no sé qué que en los peores momentos te sostiene.
Creo que la crisis que estamos viviendo en las sociedades occidentales tiene que ver con una gran crisis de creencia. Y con un salto de conciencia. Volviendo a Wilber, es como si estuviésemos llegando al fin de la pantalla de lo racional y tocase el salto hacia delante, hacia la trascendencia. Eso, o el paso hacia atrás, hacia lo mítico. En este momento crucial estamos. Y solo se producirá el cambio colectivo desde el cambio individual.
Europa Catacrack arranca con un parto y con una grieta en el primer territorio, el cuerpo humano. Pienso que, tal vez, en esta sociedad del bienestar fagocitada por el neoliberalismo, y que ha puesto tan en el centro el ego (la máscara que según los griegos proyectaba nuestra esencia), necesitemos que el mundo se rompa para que nuestra estructura interna se rompa. Y aparezca así, como la cabeza sangrienta de un bebé, lo que hay debajo: La esencia, lo que nos conecta con el Todo.
Maite Pérez Astorga