Sobre el espectáculo
Museo de los relámpagos es una arquitectura fantástica en pequeña escala por la que transitan revelaciones y rebeliones de objetos que pertenecen a distintas colecciones: historias de cosas encontradas por nosotros a través de residencias y trabajos de campo en los almacenes de varios museos; sueños y testimonios de custodios y custodias, estallidos animistas de materias y seres, a veces sagrados, que reclaman una voz, una restitución, un espacio revelado. Este museo es un pequeño inventario de luminiscencias y utopías patrimoniales, de fulguraciones instantáneas y asaltos que fracturan el tiempo para crear un artefacto de ilusiones ópticas sostenido por autómatas, máquinas analógicas, teatros de objetos, vitrinas que se descomponen en pasadizos de memorias críticas, túneles que interconectan varias formas de hacer museo fuera del museo.
Museo de los relámpagos es así una “institución poética”, inventada, que desea desbordar mediante el movimiento de la imaginación material los discursos técnico-históricos y colonialistas que descontextualizan las colecciones, alejando a los cuerpos de los objetos y sus biografías situadas. Un espacio viviente que interroga desde una investigación documental, traducida en clave de fantasía y ciencia-ficción, el anhelo de propiedad en sí de las prácticas patrimoniales: el afán de poseer, acumular, aislar e inmovilizar las circulaciones sociales de las cosas como algo naturalizado en la cultura. Este artefacto es un ejercicio de imaginación política alrededor de las instituciones públicas que se ocupan de conservar los objetos de los países y ciudades.
Nota de los autores y directores
En el 2014 abrimos una Agencia de Detectives de Objetos llamada El Solar que consiste en hacer residencias de hasta tres meses en las comunidades e instituciones que nos llaman. Queríamos escuchar lo que revelan las cosas desde su ser ínfimo. Queríamos expandir la observación y vivencia de las transferencias entre personas y cosas más allá del teatro de objetos. Mirar cómo ocurren de por sí las relaciones y los intercambios de vitalidades en la esfera pública y privada. A día de hoy llevamos diez casos “resueltos”, trabajos in situ a partir de la escucha y justicia poética en distintos gremios y territorios. Los últimos cuatro años, no sabemos bajo qué sortilegio y magnetismo, sólo nos han buscado museos. Hemos residido en las entrañas de cuatro colecciones, escuchado pasadizos entre tiempos, reclamos, fantasías, secretos, rebeliones, restricciones; hemos convivido de cerca con gente que cuida y entabla vínculos afectivos con cosas que vienen de muy lejos. Hemos generado dinámicas sensibles e interactivas para acercar la materia a los cuerpos. A la vez, no hemos dejado de investigar en el mundo del patrimonio y sus entresijos dentro de múltiples archivos y reservas. Tras estas experiencias, decidimos construir un lugar utópico y ambulante: Museo de los relámpagos es nuestra propia versión de lo que pensamos sería un museo de museos desde la mirada animista que tienen los teatros de objetos documentales. Un artefacto que concentra ciertos destellos y sublevaciones de objetos que no se quieren cautivos, historias situadas que nos hemos encontrado y que nos han sucedido al ejercer el minucioso oficio de la detección material. Destellos que, entre otras cosas, desterritorializan la idea de museo y nos recuerdan aquella frase de Orhanh Pamuk: “el futuro de los museos está en nuestras casas”.
Shaday Larios y Jomi Oligor