Sobre el espectáculo
La Punzión es una pieza teatral afilada, irreverente y profundamente contemporánea que sigue a Carlota, una activista al borde del colapso tras vitrificar dos óvulos en medio de una crisis vital, política y afectiva. Entre resacas, bloqueos creativos, conversaciones con su alter ego y la presencia fantasmal de sus óvulos, la obra se adentra en sus contradicciones sobre la maternidad, el deseo, el activismo performativo y la imposibilidad de estar a la altura de los ideales propios. En diálogo constante con ChatGPT, con las ficciones que construimos y con los prejuicios que atraviesan cuerpos, vínculos y discursos, la pieza cuestiona quién puede hablar de qué, desde dónde y para quién. Con humor feroz y ternura incómoda, La Punzión retrata a una mujer rota y lúcida en un mundo que exige certezas cuando apenas quedan fuerzas para sostenerse.
Sinopsis generada con IA
Nota de la autora
Cuando empecé a escribir esta obra estaba inmersa en una profunda crisis creativa. Por primera vez en mi vida sentía que no tenía yo derecho a hablar de algo. Que no me competía hablar de lo que no me pertenecía. Jamás había sentido eso con tal profundidad, al punto de impedirme arrancar ciertos proyectos. La presión existente en la sociedad alrededor de la apropiación de los discursos, que no dejaba de perseguirme incluso en entornos de convivencia dramatúrgica, habían hecho mella. ¿Acaso yo ya solo podría hablar de mujeres blancas cisgénero no-madres a partir de ahora?
Por supuesto, el tema no es baladí para una autora como yo que, aunque ya voy camino de los 50, en realidad todavía voy camino de los 50. ¡Menudo coñazo escribir sobre mis muchas yoes blancas posibles el resto de mi vida!
En el medio de esta crisis completamente bloqueante, desesperada, una noche me instalé ChatGPT para que me ayudase a avanzar. Esta obra nació así (digámoslo con honestidad) buscando soluciones de bombera a problemas del primer mundo – ¡qué expresión tan cínica, por favor! – y supongo que en lo profundo, va de eso.
Esther F. Carrodeguas
Nota de la directora
La Punzión0 atraviesa el tejido nervioso de una herida generacional profunda haciéndonos partícipes de las dudas infinitas de su protagonista y del caos desmedido e hilarante que eso genera a su paso. Dudar, dejar en suspenso, postergar una decisión y, en esas, toparte con la VIDA sin saber quiénes somos y qué veníamos buscando. Esta función nunca es, ni será, la función que debía haber sido. Esta es una obra que va sobre la incapacidad para ser alguien y hacer algo, mientras tratamos de ser alguien a toda costa y hacer algo sin parar.
Una protagonista en crisis y una obra que se va de madre. Así podría empezar o terminar la historia de Carlota, una mujer de unos cuarenta años que no es capaz de ser la protagonista de su propia vida. ¿Cómo serlo entonces de una vida convertida en obra de teatro? ¿Pero qué obra? ¿La obra que la autora querría realmente escribir, pero no se atreve? ¿La obra que la IA podría resolver en segundos? ¿La obra de unos personajes que se han apoderado de la trama a pesar de la autora, de Carlota e incluso a pesar de sí mismos? “Andamos sumergidos en un presente eterno de inmadurez”, dice J. M. Esquirol, y sí…, pero quizás es ahí, detrás de esa indecisión y ese caos contra los que lucha Carlota donde, curiosamente, esté la posibilidad de cambio. ¿Sólo bastaría frenar un poco? ¿Ir más despacio? ¿Es eso posible?
En un mundo invadido por la dispersión, espero que la puesta en escena de esta obra consiga regalarle a nuestra protagonista -y al público-, unos segundos de soledad donde poder avivar las ideas, dejar emerger el pensamiento, hacerse preguntas y permitir a las sensaciones que se preparen para lo que está por venir. Eso, unos segundos de soledad. Aunque sea, unos pocos segundos.
Beatriz Jaén