Desde hace cinco años, el Dramático desarrolla un proyecto pionero en España que acerca el teatro contemporáneo a personas privadas de libertad. Esta iniciativa nace del compromiso firme del teatro público con los derechos culturales y con la garantía del derecho universal a la cultura, entendida como un bien común al que todas las personas deben poder acceder, sin excepción.
Una participación extraordinariamente amplia
El proyecto se ha caracterizado por la altísima participación de internos e internas: más de 600 personas han tomado parte en las actividades, asistiendo a más de 30 preestrenos y ensayos generales.
Esta amplia participación convierte la iniciativa en una de las experiencias de mediación con mayor alcance social dentro del teatro público español. En cada visita, el Área de Mediación del Dramático acompaña al grupo, garantizando una acogida respetuosa que refuerza el derecho de todas las personas a participar en la vida cultural.
El diálogo no se extingue en el teatro
La experiencia no finaliza en la sala. Días después de cada función, 20 equipos artísticos han visitado los centros penitenciarios para conversar con quienes asistieron al espectáculo. Estos coloquios son un espacio de diálogo cultural que permite ejercer los derechos de expresión, reflexión y participación.
Un proyecto sostenible gracias a una colaboración interinstitucional sólida
Uno de los logros más significativos de estos cinco años es haber consolidado un modelo sostenible en el tiempo. Esta continuidad ha sido posible gracias a una estrecha colaboración interinstitucional, que incluye:
- el Dramático y su Área de Mediación,
- los Centros de Educación de Personas Adultas (CEPA),
- y, de forma fundamental, los equipos directivos de los centros penitenciarios, cuyo respaldo constante y confianza han permitido desarrollar el proyecto con estabilidad, apertura y fluidez.
La implicación activa de las direcciones de los centros penitenciarios ha sido clave para que las visitas puedan realizarse con regularidad, para coordinar las actividades dentro y fuera de las prisiones y para garantizar que el proyecto se mantenga con continuidad año tras año.
Gracias a esta alianza, el proyecto ha logrado consolidarse como una línea de trabajo estable y reconocida dentro del Dramático, y como un ejemplo de cómo la cooperación entre instituciones públicas puede hacer efectivo el derecho a la cultura incluso en los entornos más restringidos.
Dramawalker Alcalá-Meco Mujeres
Como ampliación de esta línea de mediación, el Dramático impulsó Dramawalker Alcalá-Meco Mujeres, un proyecto sonoro coordinado por Edurne Rubio y creado junto a 16 mujeres internas del centro penitenciario de Alcalá-Meco.
Las 13 piezas narradas por ellas mismas presentan fragmentos de su vida cotidiana que evidencian la necesidad de abrir espacios de creación y memoria desde el interior de la prisión.